Un ataque terrorista en la playa de Bondi dejó decenas de víctimas y ha llevado al traslado a prisión del sospechoso tras recibir atención médica.
La policía de Nueva Gales del Sur trasladó al sospechoso desde un hospital a un centro penitenciario; enfrenta 59 cargos, incluidos 15 por asesinato y uno por terrorismo que podría acarrear cadena perpetua.
Dos hombres armados con rifles abrieron fuego durante un acto de la comunidad judía cerca de Bondi, en plena celebración de Janucá.
Catorce personas murieron en el lugar, incluido uno de los asaltantes identificado como Sajid Akram, y otras dos fallecieron después en el hospital, entre ellas una niña de 10 años.
Los agresores también lanzaron cuatro artefactos explosivos caseros que no llegaron a detonar, según las autoridades que investigan el suceso.
La tragedia reavivó el debate sobre el control de armas: el padre de uno de los atacantes contaba con una licencia legal pese a que su hijo había sido investigado por servicios de inteligencia por presuntos vínculos extremistas.
El primer ministro pidió disculpas a la comunidad judía y asumió la responsabilidad política, en medio de críticas por la supuesta inacción del Ejecutivo frente al aumento de actos contra esa comunidad, una minoría reducida del país.
Las autoridades vinculan el ataque con la ideología del Estado Islámico, en un contexto de creciente polarización social desde el estallido del conflicto entre Israel y Hamás.



