Las autoridades de Sudáfrica declararon el estado de desastre nacional por las intensas lluvias e inundaciones que afectan principalmente a las provincias de Limpopo y Mpumalanga, donde han fallecido 31 personas.
El mal tiempo también ha impactado a KwaZulu-Natal, el Cabo Oriental y el Noroeste, provocando daños a viviendas, infraestructuras y al medio ambiente, además de interrumpir servicios básicos, según el director del Centro Nacional de Gestión de Desastres, Elias Sithole.
La declaración traslada la responsabilidad principal al Ejecutivo nacional y busca coordinar una respuesta más amplia ante la emergencia.
Sithole instó a las distintas instancias gubernamentales a reforzar el apoyo a las estructuras de gestión de desastres y a activar plenamente los planes de contingencia.
El ministro de Gobernanza Cooperativa y Asuntos Tradicionales, Velenkosini Hlabisa, anunció la reordenación de presupuestos para intervenir en las comunidades afectadas y restablecer la normalidad.
Se prevé que las reparaciones asciendan a miles de millones de rands, una cifra que podría equivaler a decenas o cientos de millones de euros.
Medios locales describen ríos desbordados que han cubierto puentes y arrastrado árboles, vehículos e infraestructuras, lo que ha provocado desplazamientos de población.
Las precipitaciones llevaron a la suspensión de las visitas al Parque Nacional Kruger, que se extiende por Limpopo y Mpumalanga, por las condiciones del terreno y los riesgos para turistas.
El presidente Cyril Ramaphosa visitó Limpopo para evaluar los daños y advirtió que se esperan más lluvias, vinculando los eventos a los efectos del cambio climático.
La región ya había sufrido con anterioridad episodios de lluvias torrenciales e inundaciones que causaron un elevado número de víctimas, entre ellas varios niños.



