La muerte del líder supremo de Irán, Ali Jameneí, en ataques atribuidos a Estados Unidos e Israel tiene repercusiones directas en la política regional y en comunidades con vínculos económicos y familiares con el país.
Un consejo integrado por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Golamhosein Mohseni Eyei y un jurista del Consejo de los Guardianes asumirá la dirección del país durante el periodo de transición, informó la agencia estatal IRNA.
El Consejo de los Guardianes, compuesto por seis juristas y seis clérigos, tiene la facultad de aprobar o vetar leyes y supervisar la idoneidad de los aspirantes políticos.
La legislación iraní establece que la Asamblea de Expertos, formada por 88 clérigos elegidos cada cuatro años, es el órgano encargado de elegir al líder supremo.
La televisión estatal anunció que Jameneí falleció en su oficina durante los ataques y esa versión fue confirmada posteriormente por el Gobierno y otros organismos oficiales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que Jameneí murió en los ataques y convocó al pueblo iraní a «recuperar» su país tras décadas de régimen de los ayatolás.
Asimismo se informó de la muerte de otros altos cargos, entre ellos el comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria, Mohamad Pakpur, y el secretario del Consejo de Defensa, Ali Shamjani.
La ofensiva alcanzó objetivos en Teherán y en otras ciudades como Tabriz e Isfahán, y la Media Luna Roja calcula que los ataques han causado por el momento más de 200 fallecidos.


