Un fuerte terremoto de magnitud 7.8 ha sacudido el sur de Filipinas, con un saldo de al menos 19 muertos, 12 desaparecidos y más de 130 heridos. La zona más afectada es Mindanao, donde se han registrado más de 130 réplicas, algunas con magnitudes de hasta 6.7.
El temblor, ocurrido a las 07:37 de la mañana, dejó a aproximadamente 10,000 familias afectadas, con daños en escuelas, supermercados y centros comerciales. El Departamento de Educación ha ordenado asistencia de emergencia para más de 6,000 colegios en cinco regiones, donde se suspendieron las clases que iniciaban el nuevo año escolar.
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) ha ofrecido apoyo al gobierno y ha destacado la prioridad de garantizar la seguridad de estudiantes y docentes. Además, está monitorizando la situación y planea implementar servicios de salud, nutrición y educación.
El presidente Ferdinand Marcos ha anunciado que las autoridades están coordinando la respuesta de emergencia y vigilancia en las áreas afectadas. Los servicios de electricidad y telecomunicaciones han sido interrumpidos, y el aeropuerto internacional de General Santos canceló 17 vuelos, aunque continuó operando para vuelos gubernamentales y humanitarios.
A pesar de las alertas iniciales, se canceló la alerta de tsunami que estuvo activa durante casi ocho horas. Filipinas, ubicada en el Anillo de Fuego del Pacífico, enfrenta regularmente terremotos, con una media de 7,000 temblores al año, la mayoría de los cuales son de magnitud moderada.








