En Japón se celebran elecciones parlamentarias que podrían cambiar políticas clave y afectar aspectos cotidianos como la seguridad, la inmigración y el gasto público en todo el país.
La primera ministra Sanae Takaichi, con fuerte respaldo personal, convocó comicios anticipados con el objetivo de revertir la impopularidad del gobernante Partido Liberal Democrático (PLD) y recuperar una mayoría más sólida en el Legislativo.
Takaichi promueve una agenda conservadora orientada a estimular la economía y reforzar las capacidades militares de Japón, en un contexto de crecientes tensiones con China y mayor alineamiento con Estados Unidos.
Asumió el cargo recientemente como la primera mujer en la jefatura del Gobierno y ha adoptado un estilo de campaña enérgico que ha atraído a votantes jóvenes.
Las encuestas publicadas antes de la votación auguraban una victoria amplia para el PLD en la cámara baja, mientras la oposición permanece fragmentada; la coalición con el Partido de la Innovación de Japón aspira a asegurar la mayoría en los 465 escaños de esa cámara.
Takaichi advirtió que dimitiría si su partido no consigue la mayoría, subrayando la expectativa de un resultado decisivo por parte de su formación y su nuevo socio.
Una victoria contundente de la coalición podría impulsar cambios sustanciales en materia de seguridad, inmigración y otras políticas internas, en un escenario donde fuerzas nacionalistas y de extrema derecha han ganado terreno.
Entre las propuestas figura revisar la política de defensa para reforzar capacidades ofensivas, levantar restricciones a las exportaciones de armas y aumentar el gasto militar, medidas que implicarían un alejamiento de los principios pacifistas de la posguerra.
También plantea reglas más estrictas para extranjeros, controles contra el espionaje y requisitos adicionales para propietarios foráneos; expertos advierten que algunas iniciativas podrían afectar derechos civiles.
Las fuertes nevadas recientes en el norte del país, que provocaron bloqueos en carreteras y decenas de muertes a nivel nacional, podrían dificultar la votación o retrasar el conteo en las zonas más afectadas.




