La visita del presidente de Estados Unidos a Suiza y las decisiones que anuncie en Davos pueden tener repercusiones en el comercio, la seguridad y la migración que afectan a México y a Michoacán. Por ello, su participación y las propuestas que presente resultan de interés local.
El mandatario viaja al Foro Económico Mundial para presentar la denominada Junta de la Paz, un organismo internacional que, según sus promotores, estaría liderado por él con poder de veto exclusivo. En la agenda del foro, anunció que abordará también temas económicos internos como el costo de la vida y el acceso a la vivienda.
Pese a ese enfoque doméstico, la atención se concentra en su renovada insistencia en la posibilidad de anexar Groenlandia y en la amenaza de imponer aranceles a países europeos, incluidos miembros de la OTAN, por maniobras militares relacionadas con la isla, territorio autónomo de Dinamarca. En declaraciones públicas dijo confiar en que los groenlandeses aceptarían integrarse a Estados Unidos, sin precisar hasta dónde estaría dispuesto a llegar.
El presidente francés respondió desde Davos que el despliegue europeo no constituye una amenaza sino apoyo a un aliado y defendió el respeto y el Estado de derecho; ofreció además una cena para rebajar tensiones, invitación que el líder estadounidense descartó. La disputa diplomática incluyó la amenaza de gravar productos como el vino francés si persisten rechazos a integrarse a la nueva iniciativa.
La Junta de la Paz, que el gobernante plantea como supervisora de un alto el fuego y con aspiraciones de ser alternativa al Consejo de Seguridad de la ONU, fue presentada como respuesta a lo que él considera la incapacidad de la ONU para resolver conflictos. Ha extendido invitaciones a decenas de líderes internacionales, entre ellos mandatarios de Rusia, Argentina y Turquía, aunque algunos han declinado.
Mientras algunos medios señalaron que la adhesión podría requerir una contribución de 1.000 millones de dólares, el Gobierno estadounidense aclaró que esa aportación sería voluntaria. Según lo anunciado, el presidente podrá presidir la Junta de la Paz mientras lo desee, incluso tras dejar la Presidencia, si bien el representante de Estados Unidos ante el organismo sería designado por el eventual sucesor en la Casa Blanca.




