La observación de dos de las tres cámaras magmáticas del Popocatépetl, ubicadas hasta unos 10 kilómetros bajo la superficie, aporta información relevante para el monitoreo del volcán que afecta a la Ciudad de México y a los estados colindantes. Los hallazgos provienen de una tomografía sísmica desarrollada con apoyo de inteligencia artificial por investigadores de la UNAM.
El estudio, realizado por el Instituto de Geofísica de la universidad, empleó registros sísmicos recientes del organismo de protección civil y los comparó con datos previos para obtener una resolución inédita de la estructura interna del coloso. Con esa técnica fue posible visualizar las dos cámaras más cercanas a la superficie y caracterizar su composición.
Las cámaras detectadas contienen material magmático mayoritariamente cristalizado —alrededor del 70%—, es decir, estancado y no completamente líquido, aunque puede recalentarse de manera intermitente. Además, las emisiones del volcán indican que parte del magma se moviliza de forma diaria, lo que plantea la posibilidad de aportes desde mayores profundidades o de mecanismos internos que vuelven a liquefaccionar y activar el material.
La tomografía no permitió observar con detalle la tercera cámara magmática, por lo que su estudio requerirá la integración de otros sistemas de monitoreo y técnicas adicionales. Los resultados actuales permiten avanzar en la descripción de la geometría interna, pero no explican por completo los procesos de reactivación del magma.
Para elaborar la imagen interna, el equipo aplicó modelos computacionales con aprendizaje automático que clasificaron y diferenciaron tipos de temblores volcánicos, y a partir de ello se construyó la tomografía. La metodología se basó en medir la velocidad de las ondas sísmicas; el siguiente paso será investigar la atenuación, o la pérdida de energía de esas ondas al propagarse hacia la superficie.
Los principales resultados fueron dados a conocer en una publicación especializada, y un segundo artículo relacionado se encuentra en proceso de revisión en otra revista científica. Las autoridades mexicanas mantienen el monitoreo diario del Popocatépetl desde el inicio de su fase eruptiva actual.
El volcán, con una altitud aproximada de 5,550 metros sobre el nivel del mar, se sitúa en la Faja Volcánica Transversal Mexicana, en la convergencia de los límites de Puebla, el Estado de México y Morelos, a unos 72 kilómetros al sureste de la Ciudad de México.



