La operación militar estadounidense en Siria tiene impacto directo sobre las fuerzas desplegadas en la región y sobre las familias de los tres estadounidenses que murieron en una emboscada anterior, en la que fallecieron dos soldados y un intérprete civil.
El Comando Central de Estados Unidos informó que un ataque en el noroeste de Siria acabó con la vida de Bilal Hasan al-Jasim, señalado como un líder vinculado a Al Qaeda y relacionado con la emboscada que causó las muertes de tres ciudadanos estadounidenses.
Según la misma fuente, al-Jasim era un «experto líder terrorista» que participaba en la planificación de ataques y mantenía conexiones con los autores de la emboscada del mes pasado, en la que murieron el sargento Edgar Brian Torres-Tovar, el sargento William Nathaniel Howard y el intérprete Ayad Mansoor Sakat.
El almirante Brad Cooper, comandante del Comando Central, afirmó que la eliminación del operativo demuestra la determinación de Estados Unidos de perseguir a quienes atacan a sus tropas y ciudadanos, y advirtió que no hay lugares seguros para quienes planifican o inspiran tales acciones.
Las autoridades describen el ataque como la tercera ronda de represalias y como parte de una operación más amplia contra remanentes del Estado Islámico que intentan reagruparse en la zona tras cambios recientes en el control territorial.
El Comando Central indicó que la operación, denominada «Hawkeye Strike», se realiza en coordinación con socios como Jordania y fuerzas locales sirias, y que ha apuntado a más de un centenar de objetivos de infraestructura e instalaciones de armamento vinculadas al grupo militante.



