La decisión de mantener un bloqueo naval afectará directamente a la navegación y al comercio en la región del Golfo Pérsico, por donde transita alrededor del 20% del petróleo mundial, según fuentes internacionales y declaraciones oficiales. Esta medida se mantiene en un contexto de negociaciones entre Teherán y Washington y de anuncios sobre la reapertura del estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos anunció que el bloqueo impuesto sobre Irán seguirá vigente hasta que se complete un acuerdo entre las partes, pese a que Irán comunicó la reapertura total del paso marítimo. En sus mensajes públicos defendió que la negociación debería cerrarse pronto porque, a su juicio, la mayoría de los puntos ya están acordados.
Estados Unidos declaró que mantendrá controles a los buques que entren o salgan de puertos iraníes, medida que fue ordenada tras el fracaso de unas conversaciones recientes en la región. Las autoridades norteamericanas condicionaron la suspensión del bloqueo al cierre definitivo de las negociaciones con Irán.
Por su parte, Irán informó que el estrecho de Ormuz permanecerá totalmente abierto durante el periodo del alto el fuego acordado con Estados Unidos, siguiendo una ruta coordinada por la autoridad portuaria iraní. El ministro de Exteriores iraní detalló que la vía de entrada irá desde el mar de Omán hacia el norte hasta la isla de Larak y de ahí al golfo Pérsico, y que la salida seguirá el trayecto inverso.
La reapertura se produjo tras la entrada en vigor de un alto el fuego de duración limitada entre Líbano e Israel, alcanzado después de negociaciones mediadas por Estados Unidos. El cese de las hostilidades en el Líbano fue una de las condiciones del acuerdo entre Irán y Estados Unidos, aunque Israel continuó con ataques que, según las autoridades libanesas, han causado más de 2.200 fallecimientos.
Irán había aceptado permitir la navegación por Ormuz como parte del pacto con Estados Unidos, pero el tránsito de buques llegó a disminuir desde la activación de la tregua regional. La reducción del tráfico y las decisiones sobre la vigencia del bloqueo reflejan la fragilidad de los avances diplomáticos en la zona.
Por último, la administración estadounidense señaló que no contempla prolongar el alto el fuego vigente si considera que ambos países pueden alcanzar pronto un acuerdo de paz, postura que subraya la dependencia de las medidas militares y de seguridad respecto al avance de las negociaciones diplomáticas.


