Distinto al PAN, Distinto a la vieja política, Distinto a los pactos, los silencios y las complicidades.
Pero hoy lo que pasa en el país es un reflejo de lo que ocurre en Guanajuato, empieza a aparecer otro MORENA: uno que ya no solo pelea contra sus adversarios, sino contra sí mismo y que cada vez que escupe para arriba, se le olvida que tarde o temprano todo termina cayendo de regreso.
La entrega voluntaria en Estados Unidos de exfuncionarios ligados al gobierno de Sinaloa tiene un enorme significado político y mediático.
Porque más allá de cualquier proceso judicial, este hecho vuelve a colocar bajo la lupa nacional e internacional al entorno político de Rubén Rocha Moya y reaviva una pregunta que desde hace tiempo circula en redes sociales,medios y espacios de análisis: ¿hasta dónde llegaron las presuntas relaciones entre el poder político y las estructuras del crimen organizado en Sinaloa liderada por los Chapitos?

Para millones de mexicanos, lo ocurrido parece confirmar que durante años existieron niveles de protección, permisividad y operación política que difícilmente pudieron pasar desapercibidos. Que por supuesto tuvieron el visto bueno de Andres Manuel Lopez Obrador.
Y ahí comienza el verdadero problema para MORENA.

Porque mientras más crecen las investigaciones, los señalamientos y las versiones alrededor de personajes cercanos al poder en Sinaloa, más se fortalece una narrativa peligrosísima para el oficialismo: la idea de que el gobierno federal financio su estructura politico electoral con recursos de procedencia ilicita.
Con todo este contexto, resulta imposible no señalar el nivel de cinismo político que hoy comienza a percibirse en algunos actores de MORENA en Guanajuato.
Porque mientras públicamente se indignan cuando se habla de presuntos vínculos de su partido con grupos criminales o se denuncian posibles actos de corrupción, al mismo tiempo enfrentan cuestionamientos, contradicciones y señalamientos que terminan debilitando su propia narrativa.
Ese es justamente el problema de construir durante años un discurso basado en superioridad moral absoluta: tarde o temprano la realidad termina alcanzando al propio movimiento.
Y hoy, para una parte importante de la ciudadanía, MORENA comienza a enfrentar el mismo desgaste que durante décadas utilizó para golpear políticamente a sus adversarios.
Hagamos un pequeño análisis de lo que ocurre en Morena en Guanajuato.
Por ejemplo el caso de Juan Miguel Ramírez alcalde de Celaya, refleja perfectamente la crisis interna y de gobernabilidad que comienza a perseguir a algunos gobiernos de MORENA.
Juan Miguel llegó al poder prometiendo un “verdadero cambio”, vendiéndose como una alternativa distinta a los viejos gobiernos. Sin embargo, desde el inicio de su administración comenzaron los cuestionamientos.

Primero vino la polémica por los señalamientos relacionados con un presunto doctorado falso, un tema que golpeó directamente la credibilidad de un alcalde que buscaba proyectar preparación y autoridad moral.
Pero eso apenas era el comienzo.
Hoy Celaya enfrenta una evidente crisis de estabilidad administrativa. La renuncia de funcionarios clave como el director de Desarrollo Urbano, el despido del director de Educación y la salida de más de 15 funcionarios en menos de dos años dejan una pregunta inevitable: ¿Cómo puede existir un proyecto sólido de gobierno cuando ni siquiera logran mantener estabilidad dentro de su propio equipo?
Y mientras eso ocurre, comienzan también las conversaciones, versiones y señalamientos periodisticos alrededor de presuntos negocios relacionados con el hijo de Juan Miguel, Alejandro Ramirez Casillas, una historia muy similar a la de Andres Manuel Lopez Obrador y su hijo Andy Lopez Beltran a nivel nacional.
Si bien el municipio de Celaya, al frente de la administración de Juan Miguel reporta una baja en homicidios dolosos, los reportes del secretariado del ejecutivo de seguridad pública reportan aumentos en robos, extorsión y otros delitos patrimoniales.
La crisis de movilidad, la falta de inversión, carencia de servicios públicos son algunos de los desafios que Juan Miguel no ha podido cumplir.
La lista es larga pero con hablar de Jesus Ramirez Garibay Secretario General de Morena en Guanajuato podemos darnos cuenta del gran daño que representarían estos actores políticos para Guanajuato, Jesus parece vivir más preocupado por las fotografías, la propaganda y la construcción de su imagen rumbo al 2027 que por construir una oposición seria o generar resultados reales. Incluso dentro del propio morenismo ya existen voces que cuestionan su activismo anticipado y sus aspiraciones políticas desde el cargo partidista.

Pero quizá lo más preocupante no es eso.
Lo verdaderamente delicado es el nivel de simplismo ideológico con el que algunos cuadros de MORENA intentan reescribir la historia y dividirla entre “buenos” y “malos” para alimentar narrativa política y popular
Ramírez Garibay ha intentado reducir la figura de Hernán Cortés a un simple villano histórico, ignorando deliberadamente que, más allá de la brutalidad de la Conquista, también existieron procesos que terminaron moldeando gran parte del México moderno: la integración con Europa, la llegada de nuevas formas de organización política, universidades, arquitectura, ganadería, agricultura a gran escala, rutas comerciales internacionales y el mestizaje cultural que dio origen a la nación mexicana actual
Pero mientras se condena obsesivamente a personajes históricos de hace cinco siglos, muchos dentro de MORENA guardan mucho menos entusiasmo para cuestionar regímenes actuales como Cuba o Venezuela, gobiernos señalados internacionalmente por autoritarismo, pobreza, censura y persecución política.
Y ahí aparece la contradicción brutal.
¿Cómo puede existir tanta indignación contra Hernán Cortés y tan poca crítica hacia Nicolás Maduro o Díaz-Canel? O peor aun contra Rocha Moya.
Existen también personajes dentro de MORENA Guanajuato que comienzan a cargar un fuerte desgaste político y de credibilidad pública.
Ahí está el caso de la diputada plurinominal Hades Aguilar, quien ha sido señalada por presuntas inconsistencias en gastos y por polémicas relacionadas con el uso de recursos públicos, incluyendo cuestionamientos sobre medicamentos para bajar de peso y procedimientos estéticos.

Mientras tanto, su estrategia política parece centrarse más en el espectáculo legislativo, los gritos desde la curul y la confrontación mediática que en la construcción de propuestas serias para Guanajuato.
O el caso del diputado Abraham Soto Mayor, señalado constantemente por utilizar recursos y exposición pública para impulsar de manera anticipada su imagen rumbo a una posible candidatura en Irapuato. Sin embargo, antes de pensar en campañas o promoción política, sería importante esclarecer diversas preguntas y versiones que han circulado alrededor de su entorno familiar y ciertos hechos que han generado especulación pública, como la balacera en su polleria.

La política debe servir para elevar el nivel del debate público, no para llenarlo de escándalos, confrontaciones vacías y figuras que viven más preocupadas por las cámaras, las redes sociales y las futuras candidaturas que por resolver los problemas reales de la gente.
Por eso cada vez más ciudadanos comienzan a expresar una consigna que crece en las calles, en redes sociales y en la conversación pública:
“Fuera MORENA”.
No como un simple grito político, sino como una reacción al desencanto, a las contradicciones y al desgaste de personajes que prometieron ser diferentes, pero terminaron pareciéndose demasiado a aquello que criticaban.
Porque Guanajuato merece mucho más que políticos construidos desde el populismo, la polarización y el espectáculo permanente.
Y el 2027 podría convertirse en el momento donde los ciudadanos decidan si quieren profundizar ese modelo… o frenarlo definitivamente.
Por Mario Felipe Cervantes Villegas







