Ataques con drones ucranianos han causado incendios en varias instalaciones petroleras rusas, según informaron funcionarios de la región de Rostov. Este nuevo ataque a la industria petrolera del país se enmarca en un contexto de intensificación de hostilidades entre Ucrania y Rusia.
En Rostov, los restos de un dron habrían dañado un depósito de petróleo y un buque cisterna en el puerto de Taganrog. Asimismo, en la vecina región de Krasnodar se declaró un incendio en un depósito de petróleo en Armavir por la misma causa. El presidente ucraniano Volodimir Zelenski destacó el ataque en Armavir, ubicado a 500 kilómetros de la frontera ucraniana, indicando que se está «devolviendo la guerra al lugar de donde vino».
Ucrania ha incrementado sus capacidades de ataque mediante el uso de drones y misiles desarrollados localmente, enfocados en la infraestructura petrolera rusa, fundamental en la financiación de la invasión. Las autoridades rusas, por su parte, han continuado usando misiles balísticos de largo alcance para atacar la red eléctrica de Ucrania y otras ciudades.
La capital ucraniana se prepara para posibles nuevos bombardeos tras advertencias del Ministerio de Relaciones Exteriores ruso sobre «ataques sistémicos» contra Kyiv. Zelenski ha estado presionando a Estados Unidos para obtener más misiles de defensa aérea Patriot, cruciales para contrarrestar los ataques rusos.
Estos ataques a las instalaciones petroleras ocurrieron un día después de que un dron ruso, parte de un ataque contra Ucrania, se desviara hacia Rumania, provocando lesiones a dos personas. Este incidente ha suscitado preocupaciones sobre la posibilidad de que la guerra se extienda a la OTAN, generando condena en toda Europa.







