La afición mexicana mostró una notable resistencia frente al retraso del partido entre México y Ecuador, celebrado en el Estadio Ciudad de México. A pesar de la lluvia intensa, más de 80 mil aficionados se mantuvieron en sus lugares, manteniendo el ánimo durante varias horas.
El encuentro comenzó una hora más tarde de lo previsto y, al sonar los himnos nacionales, el vibrante ambiente en el Zócalo se hizo eco del Coloso de Santa Úrsula. La afición, en su mayoría vestida de verde, entonó el himno con fervor, seguido de porras animadas que elevaban el espíritu del evento.
Desde el inicio, la Selección Mexicana, dirigida por Javier “El Vasco” Aguirre, mostró una intensa ofensiva que superó a los ecuatorianos. El primer gol llegó al minuto 22, gracias a Julián Quiñones, seguido por un segundo tanto de Raúl Jiménez al minuto 31. México dominó el primer tiempo, consolidando su ventaja.
En la segunda mitad, el equipo adoptó una estrategia más defensiva y buscó el contragolpe ante la presión ecuatoriana. La defensa mexicana respondió con efectividad, mientras los aficionados celebraban cada interceptación como si fueran goles. La salida de Gilberto Mora y Raúl Jiménez generó un reconocimiento unánime del público.
Los cambios, con la entrada de Orbelín Pineda y Santiago Jiménez, mantuvieron la presión sobre la defensa rival. Jiménez provocó la expulsión de Piero Hincapié al minuto 95, lo que generó un estruendo de desaprobación por parte de la multitud hacia el jugador ecuatoriano.
Al final del encuentro, la celebración estalló en el Zócalo con gritos de alegría y lanzamiento de espuma. La confianza en la selección se ha incrementado, creando expectativas en torno a la posibilidad de avanzar a los cuartos de final, donde se enfrentarían al ganador del partido entre Inglaterra y República del Congo programado para el 1 de julio.







