El papa León XIV, el primer pontífice estadounidense, celebró la fiesta nacional de Estados Unidos en la residencia del embajador ante la Santa Sede, con motivo del 250 aniversario de la Declaración de Independencia del país. Esta conmemoración se llevó a cabo en una reunión que reflejó el vínculo del pontífice con su país natal.
Durante el evento, el embajador Brian Burch y su familia obsequiaron al papa una camiseta de la selección estadounidense de fútbol, una pelota de béisbol conmemorativa y una tarta de manzana casera. El pontífice, originario de Chicago, expresó su apoyo a la selección en el próximo Mundial.
León XIV, tras una jornada en la isla italiana de Lampedusa, declinó una invitación del vicepresidente estadounidense para asistir a las celebraciones en su país. En su lugar, envió un mensaje a los estadounidenses donde destacó la importancia de la responsabilidad colectiva y la necesidad de acoger y asistir a los migrantes.
El papa participó también en la entrega de la 38 Medalla de la Libertad, un reconocimiento que recibió de una delegación estadounidense en Roma. Esta celebración ocurre en un contexto de tensiones entre el Vaticano y la administración del presidente Donald Trump, quien ha criticado al pontífice por su postura ante la política exterior.







