Miles de iraníes participaron en Teherán en los funerales del líder supremo, Alí Jameneí, asesinado recientemente. Las ceremonias se extenderán por seis días, con actos programados en cinco ciudades y dos países, y se espera la asistencia de hasta 20 millones de personas en la capital.
Desde primera hora de la mañana, la mezquita Mosala resonó con gritos de lealtad hacia Jameneí, quien lideró Irán durante más de 36 años. Su asesinato, atribuido a Estados Unidos e Israel, ha dejado en shock a muchos de sus seguidores, quienes consideran impensable su muerte.
La emotividad fue palpable, con personas expresando su profundo dolor. Algunos asistentes compararon la pérdida de Jameneí con la de un padre, resaltando su influencia en sus vidas. Entre los participantes, hubo quienes exigieron venganza, coreando consignas contra Estados Unidos e Israel.
Los funerales comenzaron con una ceremonia en la que asistieron altos funcionarios iraníes y delegaciones extranjeras de varios países. Las próximas jornadas incluyen un velorio en la mezquita Mosala y un cortejo fúnebre por la capital. Finalmente, el cuerpo de Jameneí será enterrado en Mashad, en el mausoleo del imán Reza.
La ciudad está bajo un fuerte despliegue policial y se han establecido restricciones de acceso en las áreas cercanas a Mosala. Las autoridades esperan que este evento sirva como una muestra de unidad nacional y continuidad en un contexto de descontento social por la situación económica del país.







