Un ciudadano estadounidense que trabaja para una organización humanitaria en la República Democrática del Congo fue diagnosticado con el virus del ébola. Este hecho se produce en el contexto de un creciente brote en la región, que ha sido catalogado como el de más rápido crecimiento en África.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) están colaborando con el empleador del paciente, así como con autoridades de salud pública para contener la transmisión y rastrear los contactos cercanos. No se han proporcionado más detalles sobre el estado del paciente.
El brote actual ha resultado en 1,830 casos confirmados y 648 muertes en el Congo, y casos también se han reportado en Uganda. Las autoridades congoleñas declararon el inicio de este nuevo brote el 15 de mayo, tras semanas de transmisión no detectada oficialmente.
El virus causante es el raro virus Bundibugyo, para el cual actualmente no hay vacuna o tratamiento aprobado. Los esfuerzos para contener el virus enfrentan desafíos significativos, incluidos ataques a centros de salud y un conflicto en el este del país, donde se concentra la epidemia.
La semana pasada, se iniciaron ensayos clínicos para el tratamiento del virus en un esfuerzo por combatir la enfermedad.








