El gobierno de la República Democrática del Congo ha reportado un total de 3,075 casos confirmados de ébola, con 1,354 fallecimientos, debido al brote declarado el pasado 15 de mayo. Este incremento se produjo rápidamente, apenas diez días después de superar los 2,000 casos.
De acuerdo con el boletín del Ministerio de Comunicación y Medios del país, la tasa de letalidad ha alcanzado el 44%. Actualmente, 755 pacientes están en aislamiento o hospitalización, mientras que 556 han logrado recuperarse. La tasa de rastreo de contactos se sitúa en el 76.4%.
Hasta el momento, cinco provincias han sido afectadas por el brote, siendo Ituri el epicentro, seguido de Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo. El ministerio señala que las actividades de rastreo de contactos continúan avanzando y que se han mejorado las capacidades de diagnóstico.
Sin embargo, el Instituto Nacional de Salud Pública advirtió que la epidemia sigue en una fase de transmisión continua, con un alto nivel de circulación del virus. Aunque el brote se declaró en Ituri, también ha afectado a Uganda, que reportó 20 contagios confirmados, de los cuales 15 eran importados desde la RDC y resultaron en dos fallecimientos. Uganda ha dado de alta al último paciente y comienza ahora un periodo de 42 días sin nuevos casos para declarar el final de su brote.
La epidemia está asociada a la cepa de Bundibugyo, con una tasa de letalidad estimada entre el 30% y el 50%, y carece de vacunas o tratamientos específicos autorizados. La Organización Mundial de la Salud indica un alto riesgo de expansión en África subsahariana, aunque lo considera bajo a nivel global.
Este brote representa la tercera epidemia de ébola más grave en la historia y es la decimoséptima que afecta a la RDC. Comparado con otros episodios, como el que tuvo lugar en África Occidental entre 2014 y 2016, que dejó alrededor de 11,000 muertes, el actual brote aún está lejos de alcanzar esos números. El ébola se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, causando fiebre hemorrágica, vómitos, diarrea y hemorragias internas.










