El brote de ébola declarado en el este de la República Democrática del Congo ha llevado a un aumento significativo en los casos y fallecimientos, alcanzando los 1,521 decesos y 3,442 contagios confirmados. Este es el decimoséptimo brote en el país y está cerca de convertirse en el segundo más letal de la historia, superando cifras de epidemias anteriores.
La epidemia, que comenzó el 15 de mayo, tiene una tasa de letalidad del 44.2%. Actualmente, 797 pacientes están en aislamiento y 615 han logrado recuperarse. Las provincias afectadas incluyen Ituri, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Haut-Uele y Tshopo.
Autoridades sanitarias están abordando diversos desafíos operacionales, como la seguridad de los equipos y el seguimiento de contactos. El brote se extendió, afectando también a Uganda, que reportó 20 contagios, incluidos 15 importados. Sin embargo, el último paciente se dio de alta el 16 de julio y Uganda se declaró «libre de ébola» el 28 de julio.
La cepa responsables del brote es la de Bundibugyo, que presenta una tasa de letalidad entre el 30% y el 50%, y no cuenta con una vacuna aprobada o tratamiento específico. Según la OMS, el riesgo de expansión del virus en África subsahariana es considerado alto. El ébola se transmite a través de contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, y causa síntomas graves como fiebre hemorrágica.







