La presidenta de la ciudad de México ha reiterado la necesidad de una investigación sobre los incidentes de violencia ocurridos durante la marcha del pasado sábado en el Zócalo. Durante una conferencia matutina, la mandataria subrayó que la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México debe llevar a cabo esta indagación, aunque el Gabinete de Seguridad también podría ofrecer apoyo en este proceso.
La mandataria enfatizó que el evento en cuestión es un delito que trasciende la categoría de una protesta social. Afirmó que no existe persecución política ni represión en contra de los manifestantes, pero reconoció que los participantes en la protesta deben ser responsabilizados por las lesiones causadas a los policías, algunas de las cuales fueron graves. Sin embargo, no abordó la violencia ejercida por elementos de la policía contra civiles durante el evento.
La presidenta también mencionó la importancia de contar con pruebas para vincular a los detenidos con los hechos que se les imputan, señalando que esta tarea corresponde a la fiscalía. Asimismo, destacó que la libertad conlleva una responsabilidad ciudadana, que implica el cumplimiento de un marco legal en el país. Indicó que, en caso de que hubiera represión o pensamiento único, las manifestaciones no serían permitidas.



