Un total de 96 personas han sido ejecutadas en Arabia Saudita en lo que va del año, según un informe de Amnistía Internacional. De estas, 39 eran extranjeras y 61 fueron condenadas por delitos relacionados con drogas. Este dato resalta la continua aplicación de la pena de muerte en el país, considerada ilegal por las normas internacionales.
La investigadora de Medio Oriente de Amnistía Internacional, Dana Ahmed, expresó su preocupación, señalando que el uso de la pena capital sigue en aumento. La última ejecución ocurrió el jueves pasado, y las cifras indican que el 75% de las ejecuciones por narcotráfico en 2024 y el 78% en 2025 correspondieron a extranjeros.
En particular, 63 ciudadanos etíopes enfrentan un riesgo inminente de ejecución en Arabia Saudita, tras la condena de siete etíopes a principios de año por contrabando de hachís. Amnistía Internacional reafirma que la ejecución por delitos relacionados con drogas es inaceptable y contraria a los derechos humanos.
Con al menos 356 ejecuciones registradas en 2025, Arabia Saudita continúa siendo uno de los países con más ejecuciones en el mundo. Este panorama generará un debate sobre las políticas de justicia y derechos humanos en la región.






