Los jefes de Estado y de gobierno de la Unión Europea advirtieron que están dispuestos a adoptar represalias ante una nueva escalada en las relaciones transatlánticas, una posición que afecta directamente la seguridad y la soberanía de los Estados miembros. El mensaje se lanzó en una cumbre convocada con urgencia para abordar las amenazas procedentes de Estados Unidos tras el interés mostrado por Groenlandia.
Los líderes reunidos señalaron que seguirán «extremadamente vigilantes» y que están listos para emplear los instrumentos de la UE si volviera a producirse una amenaza. La advertencia surgió en un contexto de tensión que llegó a incluir la posibilidad de medidas arancelarias y otras presiones.
El presidente francés, Emmanuel Macron, subrayó la disposición europea a responder en defensa de sus intereses, mientras otros mandatarios destacaron el efecto disuasorio que las medidas pueden tener. Antes de que se retiraran algunas amenazas, varias opciones de respuesta ya figuraban sobre la mesa de la reunión.
La Unión Europea manifestó además su voluntad de desempeñar un papel más fuerte en el Ártico, en coordinación con la OTAN y con base en intereses compartidos entre los Veintisiete. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, insistió en que solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre asuntos relativos a su soberanía.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que intensificarán inversiones y esfuerzos de seguridad en la región para proteger los intereses europeos. Costa añadió que la UE defenderá sus intereses y se protegerá frente a cualquier forma de coerción.
Los líderes apuntaron que la Unión dispone de las herramientas necesarias para actuar cuando sea preciso. No se hizo referencia en la cumbre a los detalles del presunto preacuerdo entre el primer ministro neerlandés y la Casa Blanca.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, reiteró que su país no puede negociar su propia soberanía y que cualquier acuerdo debe respetar la integridad territorial de Dinamarca y Groenlandia. Aunque la desescalada fue bien recibida, los Veintisiete subrayaron la necesidad de blindarse ante posibles maniobras futuras y expresaron una creciente desconfianza hacia su socio transatlántico.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Seguridad, Kaja Kallas, advirtió que la relación con Estados Unidos ha sufrido un golpe que puede beneficiar a Rusia y China, una constatación que refuerza la voluntad europea de reforzar su autonomía y sus mecanismos de defensa.




