El Gobierno de China ha reiterado su firme postura respecto a Taiwán, calificándolo como una «línea roja inviolable» tras la reciente aprobación por parte de Estados Unidos para la posible venta de repuestos y piezas de reparación de aeronaves militares a la isla, por un total de 330 millones de dólares.
Un portavoz de la Cancillería china expresó que esta medida «infringe gravemente la soberanía y los intereses de seguridad de China», además de vulnerar el derecho internacional al enviar un mensaje negativo a los sectores independentistas en Taiwán. En esta línea, reiteró que la cuestión taiwanesa es fundamental para los intereses nacionales de China y representa un punto de inflexión crítico en las relaciones entre ambos países.
China instó a Estados Unidos a honrar los compromisos previamente asumidos en relación con Taiwán y solicitó que se detenga el apoyo a la búsqueda de independencia a través de la venta de armamento. El portavoz subrayó que China tomará las medidas necesarias para proteger su soberanía y seguridad.
Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos justificó la venta como un apoyo continuo a Taiwán para mantener una capacidad de defensa adecuada, destacando que estos repuestos son fundamentales para la preparación operativa de la Fuerza Aérea taiwanesa. Según el Ministerio de Defensa Nacional de Taiwán, la inclusión de estas piezas no solo reforzará la defensa aérea de la isla, sino que también mejorará su capacidad de respuesta ante incursiones por parte de China.
Esta aprobación representa la primera venta de armamento a Taiwán desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y se produce tras un encuentro entre el líder estadounidense y el presidente chino, Xi Jinping, en Corea del Sur. Las autoridades chinas continúan considerando a Taiwán como parte de su territorio y no han descartado el uso de la fuerza para alcanzar la reunificación, un objetivo que ha estado presente en la agenda de Xi desde su ascenso al poder en 2012.
Durante más de siete décadas, Estados Unidos ha desempeñado un papel central en las tensiones entre Pekín y Taipéi, siendo el principal proveedor de armas para Taiwán. Aunque no mantiene relaciones diplomáticas formales con la isla, Washington ha señalado su disposición a defender a Taiwán en caso de un conflicto con China.


