Cinco presos que habían sido identificados como sospechosos de ébola y que se habían fugado de centros sanitarios en Bunia, República del Congo, han dado negativo en las pruebas de la enfermedad, según confirmaron las autoridades locales. Este resultado ha generado alivio en la comunidad, que se mostraba preocupada por el riesgo de transmisión del virus.
El director del centro penitenciario, Camille Zonzi, expresó su satisfacción por los resultados y resaltó la importancia de mantener medidas de prevención en la prisión. Los primeros dos reclusos que escaparon lo hicieron del Hospital General de Referencia de Bunia, mientras que los otros tres se fugaron de un centro de tratamiento cercano. No estaban bajo custodia policial para evitar potenciales contagios a los agentes.
La fuga inicialmente generó inquietud entre los habitantes de Bunia, en medio de un preocupante brote de ébola en la región. Las autoridades han intensificado las medidas preventivas en la cárcel con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias.
La situación es crítica, ya que el último boletín gubernamental reportó 452 casos confirmados de ébola en el país, con 82 muertes, lo que representa un aumento de 71 contagios. El brote fue declarado el 15 de mayo en la provincia de Ituri y se ha extendido a otras regiones del este del Congo e incluso a Uganda.
La Organización Mundial de la Salud ha calificado el virus como un «alto» riesgo de brote en África subsahariana y un «bajo» riesgo a nivel global, dado que no existe vacuna autorizada o tratamiento específico para la cepa de Bundibugyo, relacionada con una alta tasa de letalidad. El virus se transmite a través del contacto directo con fluidos corporales de personas o animales infectados, provocando fiebre hemorrágica grave y otros síntomas severos.








