El Fan Fest en la Ciudad de México atrajo a miles de personas entusiasmadas por el partido inaugural del Mundial de Fútbol, a pesar de las limitaciones de acceso a la plaza amurallada. Desde la medianoche, algunos aficionados, como Jesús, un joven del Estado de México, hicieron fila para asegurar su lugar.
A las 6:00 de la mañana comenzaron a llegar más personas, muchas de ellas luciendo camisetas de la Selección Mexicana y portando sombreros de palma. La fila en la calle Venustiano Carranza se extendió rápidamente a más de seis cuadras. Sin embargo, alrededor de las 10:00 de la mañana, el ambiente se tornó caótico cuando cientos de personas que no estaban en fila se agolparon para acceder por un estrecho camino habilitado entre las vallas metálicas.
El Zócalo había estado blindado por dos semanas para evitar que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) interrumpiera el evento organizado con la FIFA. A pesar de la presencia de menores, ancianos y personas con problemas de movilidad, se produjeron empujones y gritos, generando tensiones que duraron cerca de una hora.
Una vez cruzadas las vallas, el ánimo festivo regresó con gritos de «¡Sí se pudo!» de los asistentes. Dentro del Zócalo, todo estaba preparado para la transmisión en pantalla gigante de la inauguración del Mundial y el partido entre México y Sudáfrica.
Asistentes provenientes de países como Colombia, Brasil y Sudáfrica, así como de estados mexicanos como Sinaloa y Chihuahua, se unieron a la celebración, aunque la mayoría eran de la Ciudad de México y el Área Metropolitana. Sin embargo, dentro del recinto, los precios de alimentos y bebidas resultaron altos, con un refresco de 600 mililitros a 120 pesos y una cerveza pequeña a 150 pesos.
Para el mediodía, el Fan Fest había congregado a cerca de 55 mil asistentes. La alegría de la victoria por 2-0 de México se vio empañada cuando una intensa lluvia obligó a la mayoría de los aficionados a desalojar rápidamente el lugar.






