El Ejército de Israel ha anunciado que se encuentra en estado de alerta máxima ante la posibilidad de un ataque en las próximas horas, en un contexto de creciente tensión con Irán. Esta situación surge tras los recientes bombardeos israelíes en la milicia libanesa Hezbolá en Beirut, que han provocado la muerte de al menos tres personas.
El comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) señala que el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, está realizando una evaluación continua de la situación. Aseguran que, por el momento, no hay cambios en las directrices defensivas y que se informará a la población en caso de que se presente algún cambio significativo.
La escalada de violencia comenzó el domingo, cuando el ejército israelí atacó los suburbios de Dahye en Beirut, en respuesta a un ataque previo de Hezbolá con drones que impactaron en comunidades israelíes cercanas a la frontera. Este enfrentamiento se produce en un momento crítico, ya que Estados Unidos e Irán están en negociaciones para un acuerdo de paz, aunque no está claro si los ataques israelíes en Líbano están relacionados con dicho pacto.
La última agresión en Dahye tuvo lugar hace apenas una semana y llevó a Irán a lanzar tres oleadas de misiles contra territorio israelí. Este intercambio se había detenido gracias a la mediación del presidente de Estados Unidos, lo que sugiere la complejidad de la situación regional y las posibles repercusiones internacionales que podría traer consigo.






