Volkswagen inició sus operaciones en México en 1954 con la llegada del modelo Sedán, conocido como «Vocho». Este vehículo marcó el comienzo de una amplia presencia de la marca alemana en el país. La instalación de su planta de producción en Puebla en 1967 consolidó su estrategia en la región.
A lo largo de las décadas, Volkswagen no solo ha ampliado su portafolio de vehículos, incluyendo modelos como el Caribe, Golf, Jetta, Taos y Tiguan, sino que también ha establecido una red de producción global. Actualmente, los vehículos comercializados en México provienen de diversas fábricas, lo que impacta positivamente tanto en la disponibilidad como en la diversidad del mercado.
Principales plantas de producción y sus contribuciones:
- Puebla, México: Producción del Vocho, Jetta, Taos y Tiguan.
- Wolfsburg, Alemania: Fabricación del Golf GTI y motores TSI de 2.0 litros.
- Hannover, Alemania: Producción del Crafter y Transporter.
- Poznań, Polonia: Fabricación de los modelos Caddy, Crafter chasis y e-Crafter. Este complejo es reconocido por su tecnología avanzada y más de 1,300 robots.
- Anchieta y Taubaté, Brasil: Producción del Polo, Nivus, Saveiro y Tera, lo que refuerza la capacidad de exportación en la región.
- Chattanooga, EE. UU.: Fabricación del ID.4 y Teramont, destacándose por sus prácticas ecológicas.
- Chakan, India: Producción del Virtus y Taigun, con una capacidad anual de 200,000 vehículos.
- Kariega, Sudáfrica: Envío de la pick-up Amarok a más de 38 países, simbolizando la mayor inversión alemana en el país.
Este enfoque diversificado en la producción no solo optimiza la logística y distribucción de vehículos, sino que también permite a Volkswagen adaptarse a las demandas específicas de diferentes mercados. La globalización de la producción contribuye al fortalecimiento de la cadena de suministro y la innovación en la industria automotriz.







