La administración estatal de Sinaloa y el ayuntamiento de Culiacán han realizado transacciones por un total de 30 millones de pesos con Manuel Ángel Rivera Urbina, empresario vinculado a Ricardo Rocha Ruiz, hijo del gobernador Rubén Rocha Moya. Estas compras y pagos corresponden a servicios proporcionados por Rivera Urbina a diversas instituciones públicas.
La relación entre Rivera Urbina y la familia Rocha se remonta a 2016, cuando se asoció con Eduardo Aguirre Medina para fundar Manocash, una empresa enfocada en la compra de cartera vencida. Aguirre Medina, quien ya era socio de Rocha Ruiz en otras iniciativas empresariales, fue nombrado director administrativo de Servicios de Salud de Sinaloa al inicio del actual gobierno morenista en 2021.
Documentos oficiales indican que Servicios de Salud de Sinaloa otorgó seis contratos a Constructora y Mobiliaria Rivang, propiedad de Rivera Urbina, por un total de 3.5 millones de pesos. Estos contratos fueron entregados entre diciembre de 2021 y 2022 para servicios a hospitales y centros de salud. Además, a través de Pinturas Mobil de Culiacán, el empresario recibió ocho adjudicaciones directas que suman 9.1 millones de pesos hasta 2023.
El portal Ríodoce denunció un conflicto de interés en enero de 2024, lo que llevó a Rocha Moya a prometer una investigación. No obstante, Rivera Urbina continuó beneficiándose de recursos públicos gracias a la colocación de sus aliados en posiciones estratégicas dentro del gobierno estatal. Un ejemplo es Fernando Barrón Aguayo, director de administración de la Comisión de Vivienda, quien aprobó contratos que generaron ganancias de 2.4 millones de pesos para Rivera Urbina.
Otro funcionario que favoreció a Rivera Urbina es Joaquín Alberto Landeros Güicho, actual secretario de Administración y Finanzas. Durante su gestión en la Secretaría de Obras, autorizó pagos por 631 mil pesos a Constructora y Mobiliaria Rivang.
Del 2022 al primer trimestre de 2026, el Ayuntamiento de Culiacán transfirió 15.1 millones de pesos a Ballel Comercialización, otra empresa de Rivera Urbina, poco después de la llegada al poder de Juan de Dios Gámez Mendívil, quien también es señalado por presuntos vínculos con el Cártel de Sinaloa.






