Israel y la milicia chií Hezbolá han intensificado sus intercambios de ataques, a pesar de haber acordado un alto el fuego negociado en Washington. Esta situación afecta directamente a las localidades del sur de Líbano, que continúan siendo escenario de hostilidades.
Informes de la Agencia Nacional de Noticias libanesa indican que aviones de guerra israelíes bombardearon la zona cercana al Hospital Jabal Amel, en Tiro, lanzando más de cuatro misiles. Al mismo tiempo, las fuerzas israelíes bombardearon la ciudad de Deir Amas, también en el distrito de Tiro.
Hezbolá, por su parte, informó que atacó con un misil de precisión a vehículos y soldados israelíes cerca del Castillo de Beaufort, citando como razón la violación del alto el fuego por parte de Israel. Esta acción se considera una respuesta a los ataques israelíes contra aldeas en el sur del Líbano.
El acuerdo de alto el fuego, alcanzado con mediación estadounidense, pide a Hezbolá que cese sus operaciones en el sur del Líbano. El presidente libanés, Joseph Aoun, ha manifestado que espera «respuestas» a las propuestas negociadas y considera que un cese de hostilidades sólido podría implementarse en 24 horas tras recibir la aprobación necesaria.
Naim Qassem, líder de Hezbolá, ha criticado las negociaciones con Israel, calificándolas de «humillantes», y sostuvo que cualquier acuerdo de alto al fuego debe ser «integral». Además, anunció que su grupo continuará enfrentando los ataques israelíes.
El plan de negociación actual contempla la creación de «zonas piloto» controladas por el Ejército libanés, en las que se prohibirá la presencia de Hezbolá. Aunque se había pactado un alto el fuego inicial a mediados de abril, los ataques han continuado y han resultado en un elevado número de muertes en el territorio libanés.








