Reestructura en la Oposición: El PRI y su Estrategia Electoral ante el Auge de Morena
El dirigente nacional del PRI, Alito Moreno Cárdenas, afirmó recientemente en Atypical TV que su partido no se identifica con prácticas ilegítimas, aludiendo al arresto del exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo Appel. Esta declaración se produce en un contexto de creciente rivalidad política y aunque no mostró solidaridad hacia Ruffo, su enfoque parece marcar una estrategia electoral dirigida a fortalecer la presencia del PRI ante el avance de Morena en próximos comicios.
La postura de Moreno ha suscitado inquietud dentro de la dirigencia del Partido Acción Nacional (PAN). Operadores cercanos al líder panista, Jorge Romero, mencionaron que Moreno busca distanciarse del impacto negativo del arresto en su base aliada. Este cálculo refleja un análisis profundo sobre la dinámica política actual, donde cada suceso se convierte en un elemento crucial para la formulación de alianzas.
De cara a las elecciones intermedias de 2027, el PRI enfatiza la necesidad de construir un consenso partidista que aglutine a diversas fuerzas opositoras, pese a las reticencias del PAN y de Movimiento Ciudadano. Las encuestas revelan un apoyo significativo a Morena en la mayoría de las entidades que votarán el próximo año, lo que intensifica las preocupaciones de la cúpula priista.
En su discurso, Moreno enfatiza la importancia de conformar un frente sólido contra el partido gobernante. La idea de una «gran alianza» busca unir a partidos opositores y movimientos de la sociedad civil, para deslegitimar lo que considera un estado de corrupción institucional bajo el mandato de Morena.
En Baja California, el PRI enfrenta desafíos políticos significativos. La indicación de Moreno hacia sus colaboradores para forjar alianzas se basa en la percepción de que el arresto de Ruffo representa un ataque a la democracia. Sin embargo, el partido experimenta una erosión de su influencia, cayendo al cuarto lugar en la jerarquía política local.
Las experiencias previas de alianzas en 2016, 2021 y 2024, que fracasaron en su conformación, resaltan la fragilidad de las estrategias del PRI. Adicionalmente, se observa un repunte en las negociaciones entre partidos en asocio con Morena, lo que despierta el descontento de la cúpula priista.
Incluso aliados de Morena, como el Partido del Trabajo y el Partido Verde, están explorando opciones de colaboración con fuerzas opositoras, lo que ha motivado la reacción enérgica de Moreno, quien ha advertido sobre las implicaciones de estas negociaciones.
La realidad del PRI, especialmente en Baja California, es crítica. Las encuestas sugieren que el partido permanece en una posición débil, incapaz de resonar entre los electores. Mientras el PRD y otros intentan posicionarse, el PRI enfrenta un camino complejo hacia las propias elecciones, en un escenario dominado por el ascenso de Morena.









