Los Bills de Buffalo han respondido a las críticas sobre su nuevo estadio. Abordan las preocupaciones, especialmente sobre las líneas de visión obstruidas, caso por caso.
Las críticas surgieron después del entrenamiento anual Azul y Rojo en el Highmark Stadium, que costó 2,1 mil millones de dólares. La mayoría de los comentarios fueron positivos, según el presidente del equipo, aunque algunas quejas provinieron de menos del uno por ciento de los titulares de licencias.
Una de las principales preocupaciones son los asientos con vista obstruida. Se compartieron fotos en redes sociales, entre ellas una de asientos que no se vendieron para partidos de fútbol americano. Estos asientos, en la última fila de la sección noroeste, tienen la vista bloqueada por el palco de prensa.
Un funcionario del equipo aclaró que esos asientos podrían usarse en otros eventos, como conciertos, donde la vista no está obstruida. Otras fotos mostraban vistas parcialmente bloqueadas por barandales y escaleras.
Antes de la compra, se ofreció un recorrido virtual del estadio a los posibles compradores. El equipo revisará cada queja y utilizará las próximas seis semanas para hacer ajustes antes del partido inaugural en casa contra Detroit el 17 de septiembre.
Los Bills tienen dos partidos de pretemporada en casa, comenzando con Carolina el sábado. El diseño del estadio se inspiró en el del Tottenham Hotspur en Londres, que también alberga partidos de la NFL. El propietario Terry Pegula destaca que, al igual que en el estadio del Hotspur, hay muy pocos asientos malos en el Highmark Stadium, que tiene capacidad para 60,108 espectadores.







