El pasado sábado, el secretario Omar García Harfuch anunció a través de sus redes sociales la captura de Alfonso Fernández Magallón, señalado como el presunto líder del Cártel de Los Reyes. Esta detención se produjo en un contexto donde los Estados Unidos habían ofrecido una recompensa de 5 millones de dólares por información que facilitara su arresto.
Fernández Magallón, conocido como «Poncho» o «Quiringua», contaba con una orden de aprehensión en México por delitos de privación ilegal de la libertad y motín. Además, enfrentaba cargos en Estados Unidos por conspiración para la fabricación y distribución de drogas.
La captura desencadenó disturbios en varias localidades de Michoacán, incluyendo bloqueos de carreteras e incendios de vehículos. Las autoridades estatales fueron rápidas en desplegar recursos para restablecer el orden en las vialidades afectadas. Aunque no se confirmaron víctimas, se recomendó a la población mantenerse alejada de las zonas conflictivas y verificar solo información oficial antes de viajar.
García Harfuch aseguró en su mensaje que «Michoacán y las autoridades del gabinete de seguridad garantizan la seguridad del Estado». Se ha identificado a Fernández Magallón como un actor criminal activo en la región limítrofe de Michoacán y Jalisco, lo que agrava el contexto de inseguridad en estas áreas.
Registros ministeriales vinculan a Fernández Magallón con Juan José Farías Álvarez, alias «El Abuelo», quien por autoridades estadounidenses es considerado uno de los líderes de Cárteles Unidos. En agosto de 2025, el Gobierno de Estados Unidos presentó acusaciones contra cinco integrantes de esta organización por conspiraciones relacionados con la fabricación y distribución de diversas drogas, incluyendo metanfetamina, cocaína y fentanilo.
La detención ha sido vista como un avance en la estrategia de cooperación entre México y Estados Unidos para combatir el narcotráfico. El embajador estadounidense en México, Ronald Johnson, elogió el operativo, afirmando que la acción «envía un mensaje claro: los delincuentes no tienen dónde esconderse». Reconoció a la Secretaría de la Defensa Nacional y al Gabinete de Seguridad por su labor en la lucha contra las organizaciones criminales.
Es importante destacar que, tras esta acción, Washington ha designado a Cárteles Unidos como una organización terrorista extranjera, señalando su papel en el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense, lo que refleja tanto la gravedad del problema como el desafío que enfrentan las políticas de seguridad en ambos países.









