Muchas personas se me acercan para compartir sus preocupaciones. Al escucharlas, recojo las necesidades y los sentimientos de los irapuatenses. Una inquietud que me han expresado merece atención urgente: la insuficiencia renal y las dificultades para pagar un tratamiento continuo.
La petición es clara: un centro municipal de diálisis y hemodiálisis con atención profesional y costos verdaderamente accesibles.
Soy un empresario con dimensión social. Mi labor también es escuchar, gestionar y expresar lo que siente y necesita la gente de Irapuato. Y esta demanda merece una respuesta pública.
Existen antecedentes de apoyos municipales para pacientes renales. Pero debemos saber si son suficientes, qué continuidad tienen y cuántas familias siguen necesitando ayuda.
¿Qué alternativa tiene quien necesita tratamiento y no puede pagarlo?
El Ayuntamiento debe convocar a las instituciones de salud, especialistas, empresarios y organizaciones civiles para evaluar un centro de atención renal de impulso municipal. Un proyecto con personal capacitado, condiciones sanitarias y recursos para operar de manera permanente.
Mientras se estudia su viabilidad, deben fortalecerse los apoyos, los convenios de atención y el traslado de pacientes. Las familias necesitan soluciones desde ahora.
JAPAMI también debe sumar esfuerzos: monitorear la calidad del agua en coordinación con la Secretaría de Salud, cumplir las normas sanitarias y comunicar oportunamente cualquier incumplimiento, las zonas afectadas y las medidas correctivas.
Esto no significa atribuir la insuficiencia renal al agua sin evidencia. Significa exigir prevención y transparencia.
Estoy dispuesto a gestionar y vincular esfuerzos para impulsar esta causa. Irapuato necesita convertir esta demanda en atención accesible y continua.
En León, Alejandra Gutiérrez impulsó un hospital veterinario. Mi crítica es que debe demostrar una determinación igualmente contundente para apoyar a las personas con insuficiencia renal. Cuestiono sus prioridades, sin afirmar que haya desviado recursos destinados a pacientes.
La enfermedad renal también está golpeando a las nuevas generaciones de Guanajuato. En junio de 2025, la Secretaría de Salud estatal reportó 1,890 personas en espera de un trasplante renal; esa cifra refleja solo una parte del problema, no el total de personas enfermas. La dependencia también informó que el 80% de quienes esperaban un órgano tenía entre 15 y 50 años. En adolescentes y adultos jóvenes, el daño renal puede relacionarse con alteraciones de nacimiento, enfermedades hereditarias o padecimientos que afectan los filtros del riñón, incluido el lupus; también pueden intervenir la diabetes y la hipertensión.
No existe una sola explicación para todos los casos ni puede reducirse el problema a “no haberse cuidado”. Por eso, detectar a tiempo y garantizar atención accesible debe ser una prioridad.
Por Mario Felipe Cervantes Villegas.
Co- Fundador Contacto Noticias











