La escalada de violencia en el sur del Líbano dejó al menos 11 muertos y tres soldados israelíes gravemente heridos, en medio de nuevas acusaciones de violaciones al alto el fuego entre Israel y Hezbolá.
La oficina del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, afirmó que Hezbolá atacó a soldados israelíes y que, en respuesta, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) bombardearon un cuartel general del grupo en la zona de Ansar.
Según el Ejército israelí, en el ataque murió Ali Samir Al Haj Hassan, comandante de un batallón de la Fuerza Radwan, junto con otros integrantes de la organización.
Las FDI señalaron que familiares del comandante se encontraban dentro del complejo militar al momento del bombardeo y que resultaron heridos. El Ejército sostuvo que los civiles no eran el objetivo de la operación.
La oficina de Netanyahu afirmó que Hezbolá utilizó a civiles como escudos humanos. Sin embargo, el comunicado no ofreció detalles sobre el ataque que habría provocado las heridas a los soldados israelíes.
Por su parte, Hezbolá pidió al Gobierno libanés que evalúe todas las opciones para detener los ataques israelíes contra el país.
De acuerdo con la Agencia Nacional de Noticias libanesa, entre las víctimas de los bombardeos contra las localidades de Ansar y Deir Zahrani había mujeres y niños.
El presidente del Líbano, Joseph Aoun, condenó los ataques y las presuntas violaciones del acuerdo de alto el fuego y del derecho internacional humanitario. También afirmó que los bombardeos provocaron la muerte de una familia completa.
Israel y el Líbano acordaron a finales de junio un marco, con mediación de Estados Unidos, para detener las hostilidades mientras avanzaban las negociaciones hacia una paz duradera.
El pacto contempla la retirada gradual de las tropas israelíes de varias zonas del sur del Líbano ocupadas durante la ofensiva. Pese al acuerdo, Israel ha mantenido ataques en esa región, aunque la violencia se ha reducido de manera significativa.







