Lalo López Mares parece tener prisa. Prisa por aparecer, por posicionarse y por convertir su nombre en candidatura antes de tiempo. Mientras cobra del erario desde el Poder Judicial, su imagen ya se despliega en espectaculares por Irapuato. Así opera la vieja política: primero construye la ventaja y después busca cómo justificarla.
Su fotografía ocupa buena parte del anuncio. Su nombre aparece en grande. Debajo, una frase imposible de ignorar políticamente: “Lalo López Mares X Irapuato”.
¿De verdad alguien pretende convencernos de que esto no tiene una intención de posicionamiento político?
La legislación electoral contempla sanciones por actos anticipados de precampaña o campaña. La existencia de un espectacular no basta, por sí sola, para declarar culpable a nadie, pero sí obliga a revisar su contexto, temporalidad, financiamiento y finalidad.
Y aquí aparece la pregunta incómoda:
¿Quién está pagando?
Porque López Mares no es un ciudadano cualquiera. Es un servidor público que actualmente ocupa un cargo en el Poder Judicial de Guanajuato.
Por eso debe transparentarse quién contrató estos espectaculares, cuánto cuestan, cuántos existen, de dónde salió el dinero y qué relación tiene quien los financia con el propio López Mares.
Si además existiera uso de recursos, bienes o servicios públicos para beneficiar una eventual aspiración electoral, entonces el asunto podría escalar del terreno político y administrativo al penal electoral.
Que investiguen las autoridades electorales y, si existen elementos suficientes, que actúe la fiscalía especializada competente.
Porque mientras algunos construyen liderazgo recorriendo colonias, comunidades y escuchando a la gente, la vieja política sigue recurriendo a su fórmula favorita: cargos, estructuras, relaciones y publicidad.
López Mares quiere que Irapuato lo conozca.
Perfecto.
Entonces empecemos por conocer quién está pagando para que Irapuato lo conozca.
Y si pretende gobernar una ciudad, que primero explique por qué su nombre ya está en las calles antes de que los ciudadanos tengan candidatos enfrente.
La democracia necesita piso parejo, no aspirantes que busquen ventaja antes de tiempo.
Y quizá, antes de obsesionarse con el siguiente cargo, Lalo López Mares debería concentrarse en impartir justicia desde la responsabilidad que hoy ocupa y no enfermarse de poder.
Por : Mario Felipe Cervantes Villegas
Empresario y Co-Fundador de Contacto Noticias.






