La decisión de la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo de revisar y reestructurar el esquema de apoyo público destinado a la Feria debe verse como una oportunidad para poner orden, transparencia y responsabilidad en el manejo de los recursos de los guanajuatenses.
Durante años, alrededor de las ferias y de la contratación de artistas han existido cuestionamientos sobre costos, intermediarios, sobreprecios y la forma en que se toman decisiones que involucran cantidades importantes de dinero público. Precisamente por eso, cualquier cambio que obligue a revisar contratos, justificar gastos y transparentar cada peso debe ser bienvenido.
El dinero público no puede administrarse como si fuera una chequera sin límites.
Una feria financiada o respaldada por el gobierno tiene que tener como principal beneficiario a la ciudadanía, no a promotores, intermediarios, empresarios o grupos privilegiados que encuentren en los espectáculos una oportunidad para hacer negocio con recursos públicos.
La Feria es para la gente.
Eso significa precios accesibles, espectáculos de calidad, espacios seguros, oportunidades para comerciantes locales y una verdadera derrama económica para la ciudad y para las familias que participan en ella.
También significa preguntarse cuánto cuesta realmente contratar a un artista, quién negocia, quién cobra comisión, bajo qué criterios se seleccionan los espectáculos y qué beneficio obtiene la ciudadanía por cada peso invertido.
Si la reestructuración impulsada por Libia Dennise termina con prácticas opacas, elimina intermediarios innecesarios y obliga a que los recursos lleguen directamente a mejorar la experiencia de los asistentes, será una decisión correcta.
Porque gobernar también significa saber decir basta cuando el dinero público termina beneficiando más a unos cuantos que a la mayoría.
Las ferias pueden ser una extraordinaria herramienta de convivencia, turismo y desarrollo económico. Pero para lograrlo necesitan transparencia, planeación y controles.
Guanajuato no necesita ferias más caras.
Necesita ferias más transparentes, más accesibles y verdaderamente pensadas para la gente.
Y si para conseguirlo hay que revisar completamente la manera en que se contratan artistas y se distribuyen los apoyos públicos, que se haga.
Porque cada peso que sale del gobierno pertenece a los ciudadanos.
Y la Feria también.
Por Mario Felipe Cervantes Villegas






