Rolando Daza
Apunte:
La demografía y la economía en México están conectadas a través del fin del bono demográfico y el rápido envejecimiento de la población. En los últimos años, la población en el país ha disminuido hasta llegar por debajo de la tasa de reemplazo, con graves consecuencias económicas a corto y largo plazo. Agreguemos que muchas mujeres en edad reproductiva no tienen hijos y afirman que no van a tenerlos.
El fin del bono demográfico habla de que la tasa de fecundidad cayó de 2.7 hijos por mujer en 2018 a 1.6, por debajo del nivel de reemplazo (2.1). Además, es una señal que habrá menos trabajadores y más dependientes, lo que puede reducir el impulso económico, faltarán empleos formales y dignos para los jóvenes.
La tasa de fecundidad disminuye, aumenta la población de personas mayores. En el caso de México, una particularidad de este fenómeno es que fue acelerado en comparación con las sociedades europeas, y en menos de cuatro décadas se alcanzarán porcentajes de población en edades avanzadas a los que los países europeos llegaron en más de dos siglos.
En 2015, el gasto público en pensiones sumaba unos 630 mil millones de pesos, alrededor de 3.4%del PIB. Este año, de acuerdo con el Presupuesto de Egresos, llegará a 2.3 billones, 6% del PIB. Si hablamos del crecimiento del gasto en pensiones, “es inevitable, México está envejeciendo”.
Así, en las familias mexicanas es menor el número de miembros, por lo que las oportunidades de apoyar a la población en edades avanzadas se reducen con el tiempo. Ya tenemos un grupo de población en edades avanzadas que necesita protección, cuidados y gastos para sus necesidades básicas, lo cual será producido por un subgrupo cada vez menor de la población.
Por su parte, Guanajuato cuenta con una población superior a los 6,2 millones de habitantes y mantiene un crecimiento económico positivo. Es la quinta economía más grande de México y aporta cerca del 4.5% del PIB nacional.
La edad mediana de la población en el estado de Guanajuato es de 28 años, con una distribución por grupos de edad, según datos del INEGI:
Niños y niñas (0 a 11 años), representan el 21.2% de los habitantes (cerca de 1,3 millones menores de 12 años).
Adolescentes (12 a 17 años), conforman el 10.7% de la población, con un total de 657,770 personas.
Adultos jóvenes (18 a 29 años), abarcan el 20.5% de los habitantes.
Adultos (30 a 59 años), grupo mayoritario con un 36.4% de la población total.
Adultos mayores (60 años y más), representan el 11.0% de los habitantes.
Lo verdaderamente delicado es lo que viene. Las proyecciones indican que, sin ninguna reforma adicional, solo con la dinámica poblacional y la inflación, el gasto en pensiones a nivel nacional llegará al 7.1% del PIB en 2030. Y ocurrirá con ingresos menguantes, las proyecciones de Hacienda anticipan que los ingresos presupuestarios tenderán a disminuir como proporción del PIB hacia el final de la década.








