El antiguo panteón de la Santa Vera Cruz, en San Juan del Río, fue construido en 1857 después de que las actas públicas de Cabildo de 1853 autorizaran levantar un cementerio en las afueras de la ciudad. La decisión respondió a la necesidad de prevenir nuevas epidemias, entre ellas el “Cólera morbus”, enfermedad que había afectado a la población en dos ocasiones. Actualmente, el sitio conserva una parte de la memoria histórica y cultural de la sociedad sanjuanense.
El panteón funcionó durante 110 años, de 1857 a 1967. Su organización, sus tumbas y las prácticas asociadas a los entierros reflejan la manera en que la comunidad de aquel tiempo entendía la muerte y el culto funerario. Además de su valor arquitectónico y testimonial, el lugar mantiene una dimensión espiritual vinculada con las creencias que surgieron alrededor de quienes fueron sepultados ahí.
El inmueble fue rescatado como museo en 1981. Posteriormente, el 24 de junio de 1997, recibió una exposición dedicada a la muerte, a partir de la cual adoptó el nombre de “Museo de la Muerte”. Esta transformación permitió conservar el espacio y presentar su contenido como una manifestación de la evolución histórica y cultural de San Juan del Río.
¿Qué cuentan las tumbas más conocidas del antiguo panteón?
Una de las historias más difundidas corresponde a la tumba central, relacionada con Don Felicitas Osornio, propietario del terreno. La leyenda sostiene que fue sepultado con su dinero y que, después de su entierro, varios rayos cayeron sobre la tumba; uno de ellos habría roto la esfera que la coronaba. También se cuenta que, durante el abandono del panteón, la sepultura fue saqueada y que desde entonces dejaron de caerle rayos.
Otra tumba se encuentra en el último escalón. De acuerdo con la tradición del lugar, Don José Saturnino Coss fue sepultado ahí en 1886 por petición propia, debido a la creencia de que cada persona que pisara su tumba le quitaría un pecado.
La sepultura más antigua corresponde a Doña Victoriana Cervantes de Martínez, quien falleció el 20 de febrero de 1857. Sus restos reposan a perpetuidad en este espacio, cuya historia reúne documentos públicos, memoria comunitaria y relatos transmitidos alrededor de sus tumbas.
- Punto clave / Qué ocurrió: El panteón fue autorizado en 1853 y concluido en 1857 para reducir riesgos de epidemias.
- Impacto o alcance: Funcionó hasta 1967 y posteriormente fue rescatado como museo dedicado a la muerte.
- Qué sigue: El sitio conserva su valor histórico mediante la exposición y las historias asociadas con sus sepulturas.
El antiguo panteón de la Santa Vera Cruz permanece como un referente de la memoria funeraria de San Juan del Río. Su recorrido histórico abarca desde las medidas sanitarias del siglo XIX hasta su recuperación como espacio museístico y cultural.
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