IRAPUATO, GTO.— La productividad administrativa, la capacidad técnica y la atención de una creciente demanda de trámites han colocado la gestión encabezada por Paola Frausto Reyes al frente de Desarrollo Urbano de Irapuato como una de las más eficientes dentro de la administración municipal.
La afirmación tiene un componente que puede medirse: Desarrollo Urbano es una de las dependencias donde la eficiencia no depende únicamente del presupuesto o del tamaño de su estructura, sino de la capacidad para transformar expedientes en resoluciones, disminuir tiempos de atención y mantener certeza técnica y jurídica en cada procedimiento.
En una ciudad con la dinámica económica e inmobiliaria de Irapuato, esta tarea adquiere una dimensión particular.
Por Desarrollo Urbano transitan procedimientos relacionados con usos de suelo, licencias, permisos, desarrollos habitacionales, establecimientos comerciales, proyectos industriales y nuevas inversiones. Cada expediente implica revisiones técnicas y normativas antes de obtener una resolución.
Es precisamente en la relación entre volumen de trabajo, capacidad de respuesta y rigor técnico donde puede evaluarse la productividad de la dependencia encabezada por Frausto Reyes.
Eficiencia que también impacta en la economía
El desempeño de Desarrollo Urbano tiene consecuencias que van más allá de la administración pública.
Cuando un trámite se prolonga innecesariamente, también puede retrasarse una inversión, la apertura de un establecimiento o el inicio de un proyecto. Cuando existe capacidad institucional para resolver con mayor eficiencia, manteniendo el cumplimiento de la normatividad, se genera certeza para ciudadanos, desarrolladores y empresarios.
Por eso, una Dirección de Desarrollo Urbano eficiente termina convirtiéndose también en un componente de competitividad municipal.
La gestión de Frausto Reyes ha tenido que responder precisamente a esa presión: atender el crecimiento de Irapuato sin convertir la agilidad administrativa en relajamiento de los criterios técnicos.
Productividad con sustento técnico
La eficiencia de una dependencia de esta naturaleza tampoco puede medirse únicamente por el número de autorizaciones emitidas.
Autorizar más no necesariamente significa trabajar mejor.
Una evaluación seria debe considerar el número de expedientes procesados, los tiempos de respuesta, la reducción de rezagos, la simplificación de procedimientos, el aprovechamiento de herramientas digitales y, especialmente, la calidad técnica de las resoluciones.
Bajo esa lógica, Paola Frausto Reyes ha consolidado un perfil eminentemente técnico, con una gestión enfocada en hacer operativa una de las áreas más complejas del gobierno municipal.
Y esto cobra mayor relevancia frente al crecimiento que experimenta Irapuato.
La llegada de inversiones, el desarrollo de nuevos proyectos inmobiliarios y la expansión natural de la mancha urbana obligan a que la autoridad evolucione al mismo ritmo que la ciudad.
Una gestión que puede medirse
Más allá de reconocimientos personales, el desempeño de Desarrollo Urbano debe someterse a indicadores.
¿Cuánto recibe la dependencia?, ¿cuánto resuelve?, ¿en cuánto tiempo?, ¿qué porcentaje de rezago mantiene?, ¿cuántos procesos se han simplificado? y ¿qué capacidad tiene para atender una ciudad que continúa creciendo?
Son esos parámetros los que permiten diferenciar una gestión administrativa ordinaria de una gestión eficiente.
En el caso de Paola Frausto Reyes, la productividad alcanzada y la capacidad operativa de Desarrollo Urbano permiten colocar su administración entre las áreas técnicas que destacan dentro del gobierno municipal de Irapuato.
No se trata solamente de resolver trámites.
Se trata de conseguir que una dependencia directamente vinculada con inversión, patrimonio, vivienda y crecimiento económico funcione con velocidad, pero también con orden y sustento técnico.
En administración pública, esa combinación no siempre resulta sencilla.
Y es precisamente ahí donde la gestión de Paola Frausto Reyes ha encontrado uno de sus principales elementos diferenciadores: convertir capacidad técnica en productividad y productividad en resultados para la ciudad.









