La comunidad de Irapuato se encuentra en alerta tras la investigación de un caso de muerte por intoxicación a causa de metanol, mientras que en Celaya se reportaron dos personas intoxicadas por el mismo motivo. Estos incidentes subrayan la preocupación por la entrada de bebidas ilegales en la región, un fenómeno facilitado por la cercanía geográfica y las redes de distribución.
Las autoridades locales han intensificado la vigilancia en la venta de alcohol adulterado, realizando revisiones en botellas, marbetes y facturas. Esta medida surge como respuesta a los recientes casos, donde la fiebre por bebidas espurrias ha desencadenado situaciones de riesgo para la salud pública.
A pesar de los esfuerzos de las autoridades, la responsabilidad en la regulación también recae sobre la comunidad. Botellas vacías pueden regresar al mercado ilegal, complicando las acciones de fiscalización. Se pretende implementar un modelo en Guanajuato orientado a la destrucción y reciclaje de botellas, como una estrategia para combatir este problema.
Los esfuerzos para clausurar puntos de venta clandestinos son parte de una estrategia más amplia que busca cerrar ambos extremos de la cadena de distribución de estas bebidas. La ruta de suministro está también bajo investigación, con la esperanza de desmantelar las redes que posicionan estas bebidas peligrosas en el mercado.









