El presidente ruso, Vladímir Putin, realizó por primera vez desde su llegada al poder en 2000 una visita a las islas Kuriles, un archipiélago en el Océano Pacífico cuya soberanía es disputada por Japón. Este viaje ha intensificado el conflicto diplomático entre Moscú y Tokio.
El mandatario ruso asistió a maniobras de la Armada en la región, donde destacó la creciente presencia de la OTAN y su consideración de ello como una amenaza a la seguridad de Rusia. Esto ha llevado a un refuerzo militar en las Kuriles.
Putin, que se encuentra en una gira por Siberia y el Lejano Oriente ruso desde finales de julio, sorprendió con su visita al archipiélago, el cual no había sido anunciado previamente. Este acto se da en un contexto de tensión creciente, puesto que su predecesor, Dmitri Medvédev, había utilizado la misma táctica en 2010 y 2021, aunque Putin había evitado en el pasado aumentar la fricción con Japón.
Durante su recorrido en la isla de Iturup, la más grande de las Kuriles del Sur, el presidente ruso se reunió con habitantes locales y visitó una planta procesadora de pescado, un hospital y una escuela. Sin embargo, no realizó declaraciones políticas significativas en el lugar.
Previo a su visita a las islas, Putin alegó que Japón había impuesto «sanciones injustificadas» a Rusia en relación con el conflicto en Ucrania. También declaró que no tenía reclamaciones contra Japón, pero reconoció que existían disputas territoriales.
El gobierno japonés expresó su descontento de inmediato, convocando al embajador ruso y calificando la visita de «sumamente lamentable». Para Tokio, las Kuriles son parte integral de su territorio, algo que se basa en la historia y el Derecho Internacional.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, calificó el desplazamiento de Putin como «absolutamente inaceptable», afirmando que afecta directamente a las relaciones bilaterales ya tensas desde la invasión de Ucrania.
Históricamente, las Kuriles fueron parte de Japón hasta 1875, cuando se cedieron a Rusia. La situación se complicó tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la Unión Soviética se anexó las islas. A pesar de acuerdos en décadas posteriores, las tensiones persisten, en parte debido a restricciones legales en Rusia sobre la cesión de territorios, exacerbadas por la reciente situación en Ucrania.









