En México, la regulación del uso de teléfonos móviles en las escuelas debe proteger los derechos de niñas, niños y adolescentes, coincidieron expertos en derechos de la infancia, psicología y pedagogía.
Durante una mesa de diálogo organizada por la Universidad Iberoamericana, especialistas respaldaron establecer límites para el uso de dispositivos en entornos educativos, aunque advirtieron que una prohibición general no resolvería por sí sola los problemas relacionados con la tecnología.
Señalaron que cualquier medida debe ser proporcional, respetar la autonomía de la niñez y evitar contextos de incomunicación. También plantearon que el Estado y las empresas tecnológicas deben asumir responsabilidades en la prevención de riesgos asociados con el uso de plataformas digitales.
Los expertos consideraron necesario definir con claridad cuándo, dónde y a quiénes se aplicarán las restricciones, así como establecer excepciones para estudiantes con autismo u otras condiciones que utilizan dispositivos para comunicarse y desarrollarse en la escuela.
También destacaron la importancia de garantizar medios institucionales para atender emergencias y mantener la comunicación entre estudiantes y sus familias. Las reglas, añadieron, deben ser conocidas por toda la comunidad escolar y evitar confiscaciones prolongadas o sanciones que afecten el aprendizaje.
Finalmente, señalaron que retirar los teléfonos de las aulas no garantiza por sí mismo una mejora en la atención o el bienestar emocional de los estudiantes. Por ello, consideraron que la regulación debe formar parte de una política educativa integral que incluya a alumnos, familias, docentes, autoridades y empresas tecnológicas.






