En una comunidad que ha residido durante más de 15 años, los habitantes continúan enfrentando la falta de servicios básicos y la ausencia de certeza jurídica sobre su patrimonio. A pesar del tiempo transcurrido, las condiciones de infraestructura y el acceso a servicios esenciales, como agua potable y electricidad, siguen siendo una preocupación constante para los vecinos. Además, la falta de claridad en la tenencia de la tierra ha generado incertidumbre sobre la seguridad de sus hogares, lo que representa un desafío significativo para el desarrollo y bienestar de la comunidad. Las autoridades locales, aunque han sido informadas de la situación, aún no han implementado soluciones efectivas que satisfagan las demandas de los residentes. Esta situación pone de relieve la necesidad urgente de atender las deficiencias en la infraestructura y de regularizar el estatus jurídico de los terrenos, con el fin de garantizar los derechos y la calidad de vida de quienes ahí habitan.








