La presidenta Claudia Sheinbaum cumple este jueves 1 de octubre de 2026 dos años en el cargo con la continuidad del proyecto político de Andrés Manuel López Obrador como sello de gobierno, pero también con pendientes propios: acelerar la economía, contener al crimen organizado y mantener una relación estable con Estados Unidos ante la presión del presidente Donald Trump.
La violencia permanece como el principal desafío de su administración. El Gobierno mexicano destaca una reducción superior al 50% en el promedio diario de homicidios dolosos, que pasó de 86.9 asesinatos diarios en septiembre de 2024 a 40.8 en agosto de 2026. Sin embargo, esa disminución no ha eliminado la inseguridad ni la presencia de organizaciones criminales en distintas regiones del país.
El académico Edgar Ortiz-Arellano, de la Facultad de Administración de la UNAM, advirtió que la baja en los homicidios “no necesariamente refleja que el país esté pacificado”. Entre los problemas que mantienen la preocupación se encuentran la extorsión, la desaparición de personas y la capacidad operativa del crimen organizado.
¿Qué distancia existe entre la estrategia de Sheinbaum y la de López Obrador?
Aunque Sheinbaum considera a su antecesor como su mentor político, su Gobierno se ha distanciado de la política de “abrazos y no balazos” aplicada durante el sexenio de López Obrador, una estrategia que fue cuestionada por especialistas. El reto para la mandataria consiste en convertir la reducción de homicidios en una disminución más amplia de la violencia que afecta a comunidades, familias y actividades económicas.
La situación de Sinaloa representa uno de los casos más delicados. El estado vive desde hace más de dos años una ola de violencia de gran magnitud, con miles de muertos y desaparecidos, derivada de la pugna entre dos facciones del Cártel de Sinaloa. En ese contexto, el gobernador Rubén Rocha Moya y el senador Enrique Inzunza fueron acusados formalmente en abril por fiscales estadounidenses de presuntos delitos de narcotráfico y armas vinculados con esa organización.
La presión también proviene de Washington. En la Asamblea General de la ONU, Trump defendió el uso de un fuerte poder militar contra los cárteles y reclamó mayores acciones a México frente a zonas controladas por grupos criminales. Sheinbaum ha respondido con una postura de cooperación, pero sin subordinación, resumida en el lema: “coordinación, sin subordinación”.
- Punto clave / Qué ocurrió: Claudia Sheinbaum cumple dos años como presidenta con la violencia aún entre sus principales pendientes.
- Impacto o alcance: El problema persiste mediante homicidios, extorsiones, desapariciones y disputas criminales, especialmente en Sinaloa.
- Qué sigue: El Gobierno deberá sostener la reducción de homicidios, contener al crimen organizado y conducir la relación con Estados Unidos.
La situación actual combina una reducción significativa en el promedio diario de homicidios con la persistencia de otros delitos y regiones bajo presión criminal. En su tercer año de gobierno, Sheinbaum enfrenta el desafío de demostrar que las cifras favorables se traduzcan en mayor seguridad cotidiana y control efectivo del territorio.







