IRAPUATO, GTO.— De los 33 aspirantes que participaron en el proceso de Defensores de la Patria, la Familia y la Libertad, las inconformidades públicas después de conocerse los resultados han tenido un punto en común: Irapuato.
Susana Bermúdez y Eduardo “Lalo” López Mares cuestionaron el resultado de un proceso en el que, más allá de las declaraciones posteriores, existe un dato difícil de ignorar: ninguno de los dos habría logrado ganar uno solo de los cinco factores evaluados en la encuesta ciudadana.
Bermúdez ha señalado que obtuvo buenos resultados en los grupos de enfoque y ha cuestionado que aparezca con cero puntos en conocimiento. Sin embargo, fuentes conocedoras del proceso explicaron a Contacto Noticias que ese cero no necesariamente significa que nadie la conozca.
La explicación estaría en la metodología.
En la encuesta ciudadana se habrían evaluado cinco factores con valor de cinco puntos cada uno. El aspirante que encabezaba cada reactivo obtenía los cinco puntos correspondientes.
Y ahí aparece el problema para quienes hoy cuestionan el resultado.
Según la información recabada, ni Susana Bermúdez ni Lalo López Mares encabezaron alguno de esos cinco factores.
Valeria Alfaro habría ganado uno y obtenido 5 puntos.
Víctor Zanella habría ganado los otros cuatro y acumulado 20 puntos.
Susana y Lalo: cero.
No porque nadie los conozca, sino porque no encabezaron ninguna de las variables que otorgaban puntos.
Antes de reclamar el cero, hay que revisar los números
Hay otro elemento que ayuda a entender el resultado.
Personas familiarizadas con las mediciones señalaron a Contacto Noticias que Valeria Alfaro habría alcanzado aproximadamente 55% de conocimiento ciudadano; Víctor Zanella, 41%; Susana Bermúdez, alrededor de 20%; y Lalo López Mares, apenas 13%.
Estas cifras no han sido difundidas oficialmente por el PAN y corresponden a información proporcionada por fuentes conocedoras del proceso.
Pero, de confirmarse, plantean una realidad bastante sencilla: es muy difícil ganar una encuesta ciudadana cuando ocho de cada diez personas no identifican al aspirante.
Y todavía más complicado cuando el nivel de conocimiento ronda apenas el 13%.
Por eso resulta insuficiente argumentar que un buen desempeño en grupos de enfoque necesariamente tendría que traducirse en una victoria en la evaluación general.
Un grupo de enfoque mide determinadas percepciones entre quienes participan en él. Una medición ciudadana enfrenta al aspirante con un problema mucho más elemental: primero tienen que conocerlo.
Susana quedó tercera; Lalo, quinto
Incluso con ese nivel de conocimiento, Susana Bermúdez habría conseguido el tercer lugar en la evaluación integral.
No parece precisamente un resultado desastroso.
Lalo López Mares, en cambio, habría terminado en un lejano quinto lugar.
Por supuesto que ambos tienen derecho a pedir explicaciones, conocer la metodología completa y recurrir a las instancias partidistas que consideren necesarias. La transparencia de un proceso interno también exige que las reglas y los resultados puedan revisarse.
Pero una inconformidad no modifica automáticamente los números.
Y si las cifras conocidas hasta ahora son correctas, antes de buscar la explicación de la derrota en el procedimiento quizá habría que observar un problema mucho más básico:
para ganar una encuesta ciudadana, primero hay que lograr que la ciudadanía sepa quién eres.








