El primer ministro de Tailandia, Anutin Charnvirakul, ha ordenado la suspensión temporal de la expedición de licencias para la compra de armas. Esta medida busca reforzar los controles tras el tiroteo en un colegio que dejó nueve fallecidos, incluyendo al presunto autor.
Charnvirakul, quien también es responsable del Ministerio del Interior, afirmó que la suspensión tiene como objetivo asegurar que las armas no caigan en manos equivocadas. La portavoz de la Oficina del Primer Ministro, Rachada Thanadirek, confirmó la decisión, que estará vigente hasta nuevo aviso.
La legislación sobre armas en Tailandia es considerada anticuada, datando de 1947. Establece un sistema de control mediante el que el Ministerio del Interior concede licencias de posesión y porte de armas, con numerosas excepciones para las fuerzas de seguridad. Para adquirir un arma, los ciudadanos deben obtener una licencia conocida como «P.3».
Además de la suspensión de licencias, Charnvirakul ha ordenado la aceleración de una reforma en la ley de control de armas. Las nuevas regulaciones incluirán la renovación obligatoria de la licencia cada tres años y un mayor control sobre la venta de munición.
Tailandia tiene una alta tasa de tenencia de armas, con aproximadamente 15.14 armas de fuego por cada 100 civiles, y enfrenta problemas con un extenso mercado negro. El reciente tiroteo, donde un adolescente de 14 años disparó y mató a ocho personas en su hogar y escuela al norte de Bangkok, ha reavivado el debate sobre la posesión de armas en el país.
En un incidente relacionado, un alto funcionario falleció y otra persona resultó herida tras un ataque por parte de un exdiputado en un edificio gubernamental, en la misma provincia donde ocurrió el tiroteo en el colegio.








