El técnico de Irlanda, Heimir Hallgrímsson, pidió a la UEFA que mantenga separados a Irlanda e Israel en futuras competiciones, luego de dos partidos de la Liga de Naciones marcados por protestas, tensión política y varios incidentes dentro y fuera de la cancha. El segundo encuentro terminó 1-1 el domingo en Backa Topola, Serbia, donde Irlanda actuó como local sin presencia de aficionados.
Una semana antes, Irlanda se impuso 3-0 en Debrecen, Hungría, sede designada para el partido que Israel disputó como local debido a la guerra. Ambos compromisos fueron trasladados fuera de sus países de origen ante las dificultades operativas y de seguridad que implicaba organizar los encuentros en Irlanda e Israel.
La presión comenzó desde febrero, cuando el sorteo emparejó a las dos selecciones. En Irlanda surgieron llamados a boicotear los partidos por las acciones de Israel en Gaza, mientras que la Asociación de Futbol de Irlanda había presentado previamente una moción para pedir a la UEFA la prohibición de Israel en competencias de clubes e internacionales.
Sin embargo, la federación irlandesa se opuso al boicot porque consideró que la selección podía recibir sanciones severas. En junio comunicó que el duelo como local sería trasladado a Serbia por “razones operativas” y confirmó que no habría espectadores en las tribunas.
¿Por qué Hallgrímsson pidió separar a ambas selecciones?
El entrenador explicó que ningún equipo debería atravesar una situación similar y planteó que la UEFA intervenga para evitar nuevos enfrentamientos. La postura refleja el deterioro de las relaciones entre ambas delegaciones, que también quedó expuesto con gestos políticos antes de los partidos.
Los jugadores irlandeses utilizaron brazaletes negros y agacharon la cabeza durante el himno israelí antes del primer encuentro. El gesto se repitió en el segundo partido, cuando los futbolistas de Israel llevaron brazaletes negros por las víctimas de los ataques del 7 de octubre de 2023.
La tensión aumentó el domingo, cuando Damien Doyle, preparador físico de Irlanda, aseguró que un jugador israelí le escupió. Hallgrímsson señaló que hubo incidentes que pudieron escalar y sostuvo que su equipo evitó reaccionar de manera impulsiva. Además, el delantero irlandés Adam Idah habría recibido insultos racistas de un pequeño grupo de aficionados israelíes durante el primer duelo.
- Punto clave / Qué ocurrió: Heimir Hallgrímsson pidió a la UEFA evitar futuros cruces entre Irlanda e Israel.
- Impacto o alcance: Los partidos se jugaron en Serbia y Hungría, sin aficionados en el encuentro de Irlanda como local.
- Qué sigue: La UEFA deberá definir cómo organizará posibles enfrentamientos entre ambas selecciones en próximas competiciones.
Por ahora, la UEFA no ha informado una decisión sobre la petición del entrenador irlandés. La controversia mantiene bajo atención los próximos sorteos y la seguridad de cualquier eventual partido entre ambas selecciones.



