La Peregrinación Varonil: Un Viaje Espiritual que Potencia la Conexión en la Sierra Gorda
La 136 Peregrinación Varonil de Querétaro al Tepeyac no solo es un acto de fe, sino también un fenómeno que genera un gran impacto turístico y económico en Landa de Matamoros y sus alrededores. Desde las primeras luces del día, el sonido de los peregrinos se mezcla con la brisa fresca de la Sierra Gorda, creando un ambiente único que atrae visitantes tanto locales como del resto del Bajío.
Los más de 2,300 romeros que avanzan entre las montañas no son solo testigos del patrimonio cultural, sino también embajadores del calor humano de la región. Al llegar a Santa Inés, la comunidad se une para ofrecer un banquete de hospitalidad: agua, café, tamales y sonrisas dan la bienvenida, reafirmando la solidaridad que caracteriza a esta hermosa zona.
Impacto en la Movilidad y el Turismo
La ruta hacia Tilaco destaca no solo por su belleza natural; es un ejemplo de movilidad urbana que refuerza la conectividad entre localidades y fomenta el crecimiento turístico. Durante estos días de peregrinación, las familias locales se benefician de la derrama económica, convirtiendo cada visita en una oportunidad de negocio que revitaliza la economía rural.
Desde la cancha techada de Santa Inés, que se transforma en comedor y refugio, hasta la misa presidida por Mons. Martín Lara Becerril, cada momento es una celebración espiritual que une a los asistentes. La comunidad aprovecha este evento para fortalecer lazos y resaltar la importancia de la Sierra Gorda como un destino turístico que mezcla tradición y fe.
Más que una Peregrinación
Este evento es un recordatorio de que la Sierra Gorda no es solo un espacio natural, sino un lugar donde se vive una experiencia colectiva, marcada por el respeto y la hospitalidad. Cada paso que dan los peregrinos se traduce en una historia de unidad y progreso.
Con el aumento de actividades como esta, Querétaro y el Bajío demuestran su capacidad tanto para atraer turismo espiritual como para consolidar su imagen como un punto de encuentro entre la tradición y el desarrollo económico. Sin duda, el camino hacia el Tepeyac es también un camino hacia el futuro de nuestra región.







