Un adolescente de 14 años mató a sus abuelos en su hogar y luego se dirigió a la Escuela Debsirin en Nonthaburi, al norte de Bangkok, donde abrió fuego, resultando en al menos cinco muertes y más de 30 heridos, todos ellos personal docente del centro. Este suceso se considera el tiroteo más grave en Tailandia en casi cuatro años.
El primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, describió el ataque como «planeado con cuidado» y reveló que el joven enfrentaba presión académica de sus abuelos. Posteriormente, el adolescente disparó a sus docentes y compañeros con una pistola que pertenecía a su abuelo antes de quitarse la vida, a pesar de tener más munición disponible.
Investigaciones iniciales indican que no había señales de advertencia sobre un posible comportamiento violento del adolescente. Un familiar de un profesor fallecido aseguró que todo parecía normal en su entorno educativo, lo que añade un elemento de sorpresa al ataque.
El colegio, considerado uno de los más prestigiosos en el país, permanecerá cerrado hasta el 17 de agosto tras el incidente. La escena estaba marcada por objetos abandonados mientras la policía recopilaba evidencias. Tailandia enfrenta un creciente debate sobre la posesión de armas, ya que este es el segundo tiroteo en escuelas durante el año.
La legislación sobre armas en Tailandia ha sido criticada por considerarse laxa, permitiendo un fácil acceso a las mismas, especialmente para el personal de seguridad. Durante años, la posesión de armas ha sido una cuestión controvertida y el gobierno promete revisar las leyes pertinentes.
Este trágico evento resuena en la memoria de un ataque anterior en Uthai Sawan en 2022, donde 34 personas fueron asesinadas, incluyendo a muchos niños. La necesidad de medidas más estrictas sobre el control de armas es cada vez más apremiante a medida que las autoridades analizan el impacto de estos trágicos incidentes en la sociedad tailandesa.







