Uruapan experimenta un renovado duelo tras el asesinato de su presidente municipal
Uruapan, Michoacán. La ciudad amaneció con un ambiente único, marcado por un silencio profundo y reflexivo, un mes después del asesinato del presidente municipal, Carlos Manzo. Este lunes, los ciudadanos encontraron dos lonas en el emblemático Puente de Los Colgados, ubicado en el cruce del Libramiento Oriente y el Bulevar Industrial. Los mensajes, lejos de ser consignas políticas, reflejan un profundo sentimiento de tristeza, memoria y resistencia.
En el sentido sur a norte del Libramiento Oriente, una de las lonas mostró una fotografía de Manzo, acompañada de un discreto "QEPD". El mensaje era claro y resonante: “A mí me podrán matar, pero se quedan con un tigre muy enfurecido que es el pueblo de Uruapan”. Automovilistas y peatones redujeron la velocidad para leer y asimilar el impacto de estas palabras, convirtiendo el puente en un pequeño altar en medio del ajetreo urbano.
Del lado opuesto, en el mismo libramiento pero en sentido norte a sur, otra lona expresaba un tono de homenaje y orgullo comunitario con el mensaje: “Uruapan, tierra del valiente que dio la vida por su pueblo”. La ausencia de firmas en ambas lonas subraya un sentimiento colectivo que trasciende la individualidad; una comunidad todavía lidiando con su duelo mientras reafirma su identidad frente a la adversidad.
A lo largo de la mañana, los mensajes atrajeron la atención de automovilistas, transeúntes y curiosos, que se detuvieron para contemplar lo que se había convertido en una manifestación pública del dolor y la dignidad de la ciudad. Sin discursos oficialistas ni convocatorias organizadas, las lonas lograron comunicar la insoportable herida que dejó la pérdida de Manzo en la memoria colectiva de Uruapan.
Así, un mes después de la tragedia, el nombre de Carlos Manzo persiste en las calles y en el corazón de aquellos que han sentido su muerte como un agravio personal. Desde el Puente de Los Colgados, la ciudad reafirmó su voz y su resistencia, recordando que, a pesar del dolor, Uruapan sigue siendo un lugar que lucha por su identidad y su futuro.





