Uno de los autogoles más absurdos del año ocurrió el sábado en la Segunda División de Moldavia durante el partido entre Real Siriti y FC Oguz.
Un jugador disparó desviado, a tres metros de la portería. El balón golpeó a un adversario lesionado y se metió en la red.
Valentin Rebeja, del Real Siriti, estaba en el suelo cuando recibió el pelotazo de un rival, cuyo disparo superó al portero.
El gol se volvió viral. A pesar del accidente, el Real Siriti ganó 5-2 al FC Oguz.





