Más de 800 mil personas se congregaron en el Paseo de la Reforma para celebrar el tercer triunfo de la Selección Mexicana en el mundial de fútbol, que le permitió sumar nueve puntos en la fase de grupos. La afición se prepara para regresar la próxima semana con el objetivo de apoyar al equipo en su avance a los dieciseisavos de final.
A pesar de la intensa lluvia y de los retenes montados por la policía para controlar el flujo de personas y evitar el ingreso de bebidas alcohólicas, los aficionados corearon distintos cánticos como “¡El que no brinque es checo!”, en alusión a la reciente derrota de México ante Chequia.
El evento, que batió récord de asistencia al duplicar la concurrencia de la semana pasada, contó con 18 pantallas gigantes que transmitían el encuentro, desde la avenida 20 de Noviembre hasta la Glorieta de la Diana. Familias y grupos de amigos, muchos de ellos con atuendos alusivos a la selección, se reunieron en un ambiente festivo en el Paseo de la Reforma.
Las autoridades establecieron controles en las calles cercanas al Ángel de la Independencia, donde se revisaron mochilas para garantizar la seguridad de los asistentes. Sin embargo, a pesar de la ley seca, muchos aficionados ingresaron con cerveza y tequila, animando el ambiente festivo.
Durante el primer tiempo del partido contra Chequia, una lluvia torrencial cayó en la zona, pero la mayoría de los aficionados se mantuvieron frente a las pantallas, mientras algunos buscaban refugio, lo que ocasionó el cierre temporal de la estación del metro Insurgentes por el alta afluencia.
El primer gol de México, anotado por Mateo Chávez, desató una ola de euforia entre la multitud. Posteriormente, los goles de Julián Quiñones y Álvaro Fidalgo continuaron elevando el ánimo de los hinchas.
El grito de “¡quiere volar, quiere volar!” resonó en el Paseo de la Reforma, siendo una escena recurrente en los festejos. La afición mexicana planifica regresar el próximo martes para continuar apoyando a su selección en la fase mundialista.







